Kilómetro 50 me pongo contra el viento que parece que sopla bastante más durante los últimos minutos. Además se ha nublado mas y hace mas fresco (que no frío). y llegamos al habituallamiento. Esta vez lo necesito urgentemente.
Llegamos a un aqüeducto por donde pasa la autopista por encima, es el punto más lejano a la salida, y al otro lado la caravana biker va marchando durante dos km en sentido contrario que gracia....
Kilómetro 80 y el ritmo imprimido me ha hecho mella. Siguen los repechos, subidas y bajadas constantes no muy largas pero que ya son una autentica muralla, difícilmente franqueable. Mi estrategia de ir circulando por tramos de 5 km. ya no me sirve. Sin quererlo cada vez miro con más frecuencia el cronometro y los km. son más largos y más duros y cada pequeño bache, cada socavón, cada piedra que me encuentro en el camino parece que me atraviesa de los pies a la cabeza y su impacto es muy desgarradle. Para acabar de solventar la situación hace ya algunos km. que el cierzo a hecho acto de presencia y tenemos un viento fuerte a veces frontal , a veces lateral que es un factor que endurece todavía más la situación… Intento estirar las piernas y los brazos sobre la bici para recuperar algo de elasticidad.
Empiezan los calambres habituales, es mi muro particular, me ha pasado otras veces, me meto dos geles y 400ml de aquarius y a seguir al ritmo que dicten las piernas. Pierdo mucho mucho tiempo y me adelantan un montonazo. En esas que a 3km del habituallamiento por detras Leo me grita eh chaval métele ritmo!!! Jajaja ya me pillaron y les digo que tiren ellos que no voy para nada.
Por fín habituallamiento!!!
Dejo la bici y rezo para que nadie se interponga entre yo y las viandas (que la tenemos!!!). Empiezo ver gente conocida, Baldo me grita y casi no lo veo, empiezo a devorar plátanos, acuarius, barritas energética y Baldo me cuenta su viacrucis particular, lleva media hora clavao el pobre, Leo le pone cera para la cadena y le animamos y dice que ahora irá a nuestro ritmo, al menos lo intentará.
Llegados a este punto hay que terminar.
Otra vez sobre la bici y Leo y Jose A. imprimen un ritmo que les digo que no gracias, se alejan cada vez más.
Toboganes y más toboganes y parece que mi cuerpo ha asimilado bien el combustible que acabo de meter. Estoy fuerte de nuevo. Baldo va tirando pero está fundido en algún momento lo paso sin darme cuenta.
Ritmo sólido sin forzar y voy incluso adelantando a gente (tambien hay otros que me adelantan pero voy bien).
Empieza la bajada y me cae la baba, MENUDO PAISAJE!.
Disfruto como un cosaco del entorno hasta que se termina pero han sido 4 kilómetros de bajada preciosa. Vertiginosa, los árbitros de la prueba me señalan que frene en las curvas ciegas con precipicio, pues menos mal sino me hubieran recogido en una de ellas a varias decenas de metros más abajo.
La cantidad de polvo es impresionante. Hay zonas del camino con una capa de polvo de unos 15 centímetros que hunde la rueda, dificulta el progreso y el equilibrio.
Decido pasar del último habituallamiento líquido (kilómetro 98? aprox.). Si bien todas las bicis hacían ruido, de repente la mía parece la filarmónica de Viena antes de afinar instrumentos (de verdad una bici puede emitir ese sonido?). Paro pensando que he partido eje de pedalier o el plato no tiene dientes pero todo parece normal…Meto una cantidad de cera líquida que ni los cirios de la Moreneta. Y de repente, un silencio precioso.
Vaya, me pasa uno que iba a un ritmo parecido y decido que hasta ahí, que se acabó, que nadie más me pasa hasta la meta y dicho y hecho formamos equipo y en un periquete estoy rodando a 30km por hora!!! faltan 20km lo que me faltaba!!!Aguantaré????
Polvo y más polvo con bajadas técnicas. Si los puedo a pillar es ahora (uno que está mas loco que otros). Bajo como si me fuese la vida en ello pero nada Leo y Jose A vuelan.
Bien ya solo quedan 15 kilómetros. Llego a una zona de asfalto que precede al último pueblo antes de Sariñena. Parece que voy mejor que antes y me siento incluso mas fuerte…(cosa más rara).
Bajamos y tomamos una pista al lado de un río. De repente parece que nos persigue un toro y empezamos a imponer un ritmo de unos 28 km/hora. En un momento determinado,bajo el ritmo (estos romanos están locos). y mi acompañante me adelanta. De perdidos al río.
Tengo que pillarle. 34 kmts/hora. yo voy a reventar pero lo pillo sea como sea.
Pillo a Manuel que se llama así y a unos 30km/hora sostenidos, pedimos paso a quienes nos vamos encontrando.
Menudo fin de carrera que estoy realizando….
Dos minutos después de agruparnos con otro que volaba a meta entramos en Sariñena y cruzamos la meta más que contentos.